Las pymes han creado empleo y lo han mantenido en los momentos de recesión económica, se han adaptado a los cambios del mercado… Son el núcleo de nuestra economía. No en vano absorben más del 80% del empleo. Sin embargo, hoy más que nunca, los problemas asedian a nuestras pequeñas y medianas empresas.
La actual desaceleración de la economía tiene como efecto inevitable el aumento del desempleo tras años de crecimiento sostenido. Los empresarios nos vemos obligados a hacer reajustes, no porque la labor de los profesionales ya no sea necesaria, sino por el hecho de que la empresa ha de salir adelante con el menor número de gastos posible. Aunque ello implique una merma en la consecución de los objetivos empresariales.
A esta particular situación se une la escasa disponibilidad de la liquidez necesaria para poder reinvertir y mejorar la estructura y funcionamiento de la empresa. Un círculo del que no se puede salir sin el compromiso de las entidades bancarias: Sin inversión no hay mejora empresarial; sin esa mejora no conseguiremos jamás reinyectar flujo a la economía a través del consumo y la expansión empresarial.
De momento, todo sigue como está: empeorando por trimestres.Un adecuado auto-control en el desarrollo de las pymes es fundamental no sólo para la disminución del creciente desempleo sino también para el sostenimiento de la demanda y, en consecuencia, del tan deseable equilibrio socio-económico. Es decir, que por el contrario de lo que creen -o eso hacen entender- las autoridades competentes, es ahora cuando se ha de incentivar de manera más acentuada la inversión empresarial. Ése es el gancho que estimulará al resto de la economía.
Para ello es necesario que se establezcan de una vez medidas consecuentes y sólidas -consensuadas, eso sí, porque los empresarios hemos de comenzar a ser partícipes de las decisiones que se tomen por parte de las administraciones públicas- que permitan el deseable cambio del modelo económico-productivo, dando prioridad a la industria, aumentando la inversión en I+D+i, promoviendo la internacionalización, creando empleo de calidad, consiguiendo un cierto nivel de estabilidad conjunta.
Lo hemos señalado ya en multitud de ocasiones. Así es como seguiremos reforzándonos para cualquier nueva situación similar a la que hoy nos asedia y cambiando, de este modo, el rumbo del duro horizonte empresarial que se cierne sobre nosotros en el futuro más próximo.Potenciar proyectos empresariales en sectores emergentes nos permitirá seguir difundiendo y defendiendo los valores que mueven la iniciativa empresarial.
Fuente:Simón Montolío SolsonaPresidente de ASECAM (Asociacion de Empresarios del Camp de Morvedre).
miércoles
viernes
Mujeres Emprendedoras
Ante un mercado laboral todavía no muy favorable a la incorporación femenina, muchas mujeres se plantean poner en marcha un negocio. Gracias a los programas institucionales de apoyo a las emprendedoras, el salto a la aventura empresarial puede resultar más sencillo.
Aunque la tasa de actividad de las mujeres españolas ha aumentado en casi 9 puntos desde 1989, llegando a casi el 50% de la población femenina, no deja de ser la proporción más baja de toda la Unión Europea, detrás de Italia, según los datos de la Oficina de Estadísticas Europeas (Eurostat).
Ante esta situación, cada vez más mujeres optan por una salida laboral diferente al trabajo por cuenta ajena: el autoempleo. El informe Mujeres en Cifras, del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, indica que cerca de un tercio de los empresarios españoles son mujeres. Concretamente refiriéndonos a la actividad emprendedora es muy significativo el dato de que la mitad de las nuevas empresas que se crean en la UE son iniciadas por mujeres.
Algunos de los motivos que les impulsan a la aventura emprendedora son, además del afán por escapar de las jerarquías superiores, lograr la autonomía profesional y disfrutar de una flexibilidad de horarios, también aplicables a los varones, la posibilidad de huir del posible trato machista y de los estamentos empresariales dominados por los hombres. Según las Cámaras de Comercio, el perfil de las emprendedoras en España pertenece a una mujer de 39 años de edad media.
En cuanto a su formación, un 40% de las mujeres empresarias han cursado estudios universitarios. En total, un 80% de las emprendedoras crea empresas de servicios. El campo empresarial, por tanto, está abierto para las mujeres que tienen vocación emprendedora. Disciplina en el trabajo, gusto por el riesgo, tenacidad y constancia, realismo para sortear las dificultades y motivación por los nuevos proyectos son características que definen a los iniciadores de nuevos proyectos empresariales, ya sean hombres o mujeres.
Sin embargo, iniciar una actividad emprendedora supone seguir unos pasos y disponer de unos conocimientos que muchas veces no se tienen. Evaluar la viabilidad del proyecto, conocer el mercado de la zona, realizar el plan de empresa, crear una imagen corporativa o emprender un plan de marketing son facetas que muchas veces no se pueden emprender sin ayuda. Es ahí donde los organismos gubernamentales ofrecen su apoyo en el asesoramiento a las mujeres que quieren montar su propia empresa, además de programas de formación especialmente dirigidos a ellas, que recogen materias centradas en la labor comercial, las estrategias de marketing o la gestión financiera, entre otras.
Fuente: Gestiopolis
Etiquetas:
emprendedores
martes
Dependiente o Independiente
Según el Diccionario de la Real Academia Española, dependiente es el “que depende” “es la persona que sirve a otra o es subalterna de una autoridad”. La palabra proviene de “pendiente” es decir que “cuelga” de otro.
En contraposición “Independiente” es el que no depende de otro, el autónomo.En verdad nadie es totalmente independiente porque habría que ser autosuciente por siempre y sabemos que eso no es posible.
La reflexión apunta a considerar estos términos en sentido relativo y a preguntarnos en relación con nuestro trabajo o profesión lo siguiente:
1) Hemos optado libremente por alguna de estas dos variantes?
2) Nunca nos hemos planteado el tema?
3) Hemos elegido una pero estamos en la otra?
El mundo del trabajo es mayoritariamente dependiente pero cada vez en menor medida, por lo que parece atinado plantearse estos interrogantes y obrar en consecuencia.
En líneas generales la educación tradicional capacita para la categoría “dependiente” por lo que no estamos acostumbrados a pensar que hay más de un camino para elegir, y aunque en su momento se presente como una opción no nos han preparado convenientemente para actuar como independientes.
Dejando de lado el juicio de valor sobre las categorías, cada una de ellas tiene sus ventajas y desventajas, sus reglas, sus desafíos, sus obstáculos, su formación, sus ganancias y sus pérdidas.
Hay quien puede destacarse en una y no en la otra. Hay quien se siente realizado en una y no en la otra. El trabajo ocupa muchas horas de nuestra vida por lo que es imprescindible para nuestro bienestar una congruencia entre lo que somos , lo que hacemos y como lo hacemos.
¿ Dependiente o Independiente?
Dependerá de cada caso, pero plantearse esta pregunta ya es un paso en el camino correcto.
En contraposición “Independiente” es el que no depende de otro, el autónomo.En verdad nadie es totalmente independiente porque habría que ser autosuciente por siempre y sabemos que eso no es posible.
La reflexión apunta a considerar estos términos en sentido relativo y a preguntarnos en relación con nuestro trabajo o profesión lo siguiente:
1) Hemos optado libremente por alguna de estas dos variantes?
2) Nunca nos hemos planteado el tema?
3) Hemos elegido una pero estamos en la otra?
El mundo del trabajo es mayoritariamente dependiente pero cada vez en menor medida, por lo que parece atinado plantearse estos interrogantes y obrar en consecuencia.
En líneas generales la educación tradicional capacita para la categoría “dependiente” por lo que no estamos acostumbrados a pensar que hay más de un camino para elegir, y aunque en su momento se presente como una opción no nos han preparado convenientemente para actuar como independientes.
Dejando de lado el juicio de valor sobre las categorías, cada una de ellas tiene sus ventajas y desventajas, sus reglas, sus desafíos, sus obstáculos, su formación, sus ganancias y sus pérdidas.
Hay quien puede destacarse en una y no en la otra. Hay quien se siente realizado en una y no en la otra. El trabajo ocupa muchas horas de nuestra vida por lo que es imprescindible para nuestro bienestar una congruencia entre lo que somos , lo que hacemos y como lo hacemos.
¿ Dependiente o Independiente?
Dependerá de cada caso, pero plantearse esta pregunta ya es un paso en el camino correcto.
Etiquetas:
emprendedores
Suscribirse a:
Entradas (Atom)